sábado, 25 de abril de 2015

Un regalo soñado...

¿Qué joya puede regalársele a una mujer enamorada del pan?

 Mi costillo me conoce bien y es el ser más detallista sobre la faz de la Tierra. Por eso él es la esencia de este blog, mi pedazo de pan cotidiano, que alimenta mi alma, mi voluntad, mis anhelos, mis alegrías... Y por eso sé que ha estado años buscando e investigando quién y cómo podía elaborar estas joyas para mí.


¿Qué hay en esa caja?

lunes, 20 de abril de 2015

¿Te da corte?

Cuando la greña dibuja el producto

 
¿Alguna vez tras sacar tu hogaza del horno y ver su resultado te has planteado qué habría pasado si la hubieras cortado de manera diferente?

Hay personas que tienen una mano especial para greñar: saben natural e intuitivamente cómo, cuándo, cuán profundo dar el corte y sus hogazas gozan siempre de buena presencia, de un saber estar natural, de clase, de distinción...

Pero esas personas son la élite panarra... o han practicado mucho. O han experimentado con frecuencia. Y eso es lo que os proponemos hoy.

jueves, 9 de abril de 2015

Pan de gachas

¡Debe ser lo más parecido a desayunar dos veces!


Nunca he desayunado gachas, soy más de tostadas. Las gachas son tan antiguas como el famoso puls romano, de trigo o probablemente más a menudo de farro, cebada, centeno, avena, según la región del imperio, según el clima y los suelos... y que hoy, en cambio, identificamos con la cultura escocesa del porridge de avena. En Andalucía ha sido tradicionalmente típico un postre llamado poleá, que se prepara enriqueciendo unas gachas de harina con matalahúga, miel, a veces aceite, y leche.

Pero es cierto que pienso en la avena en concreto, y me relamo. Es uno de los cereales más completos y saludables. Hacer pan sólo con avena es difícil... pero puede combinarse con el trigo para hacer delicias como un buen pan de molde. Por eso, cuando vi la receta del Old-Fashioned Oatmeal Bread en la página de King Arthur Flour pensé que tenía que adaptar esa receta.

Pan de gachas de avena, viejuno como él solo, tradicional, casi romano, profundamente local y lejano, en el tiempo y el espacio, todo al mismo tiempo. Pan de gachas, de poleá, de porridge: pan construido sobre la base primitiva de nuestra alimentación, esas papillas de cereal con las que nos destetaron y con la que a lo largo de los siglos alimentaban al final de la vida a los ancianos, ya sin dientes, sin posibilidad de seguir comiendo carnes, frutas y frutos duros... Panes -por ello- totémicos, que representan el ciclo de la vida.

lunes, 9 de febrero de 2015

Aquí hay Miga

Lora del Río, Sevilla
XVII edición


17 años celebrando este monumento al pan candeal... y nosotros sin enterarnos siquiera. Hasta este año, claro. Y allí nos hemos plantado, en la localidad de Lora del Río, así conocida desde época romana por la abundancia de laureles en la zona.

Y es que nosotros en casa festejamos el día de Reyes con una gran comilona de migas, que culmina con una maravilloso rosco de Reyes: sí, es lo que parece, una aberración. ¡La letra con sangre entra -que decían los antiguos- y las migas, con roscón!

Puede dar que pensar el hecho de que la entidad organizadora de esta jornada de Migas gratis sea la Hermandad del Santo Entierro... aunque un par de semanas después, puedo decir que nosotros aún estamos vivitos y coleando. Y bien que nos sentaron las migas, todo hay que decirlo.

martes, 27 de enero de 2015

Tarta rusa... a la alemana

Mi infancia son recuerdos de meriendas bilbainas
donde habita el merengue horneado y adornado con mantequilla


Y eso era una tarta rusa en Bilbao: merengue horneado con mantequilla. En pedazos tan altos que era imposible comerlo a bocados de grande que era e imposible comerlo con cubiertos porque el merengue se desmoronaba, seco y poroso.

En esta Navidad he conocido otra tarta rusa: la que en Alemania llaman tarta rusa. ¡Y no tiene nada que ver! Gracias a mi familia tan internacional, una de mis hermanas que pasaba esos días con nosotros preparó una tarta rusa deliciosa para una fiesta campera. La receta que me dejó no era una compensación suficiente por su marcha, pero sí fue una alegría: una tarta de queso con base y cobertura de galleta de chocolate. Suena tan bien como sabe.

Lo mejor de esta receta es que se prepara en un pis-pas (sobre todo si tenéis un robot de cocina -programable y con calor aún mejor- cualquiera que sea su denominación). No hace falta rodillo para la masa. Es una tarta a prueba de errores.